Vivir sin amor no es vivir,
Verónica
es simplemente sobrevivir.
soy Verónica, emprendedora, Matchmaker, speaker y autora, con una vocación clara: explorar el amor en todas sus formas y ayudar a que transforme vidas.
Una historia de amor y de vida
No nací buscando el amor... pero el amor ha dado sentido a todo lo que soy.
He vivido, como todos, momentos de luz y de sombra, de certezas y de dudas. Pero siempre hubo algo que me impulsó a seguir: la convicción de que amar —y dejarse amar— es la fuerza más transformadora que existe.
Mi historia no es la de una mujer que planeó llegar hasta aquí, sino la de alguien que, paso a paso, fue comprendiendo que ayudar a otros a encontrar el amor era, en el fondo, otra forma de amar.
Y fue precisamente en ese camino, mientras ayudaba a otros a descubrir el suyo, cuando la vida me sorprendió con el regalo más hermoso: conocer a mi esposo, quien hace mi vida completa y un lugar maravilloso donde estar.
Hoy, ese recorrido vital se ha transformado en un propósito que da sentido a mi día a día. Un propósito que abrazo desde distintas facetas, todas unidas por la misma esencia: inspirar, acompañar y abrir caminos hacia el amor pleno (o ¿consciente?).
Hitos que cambiaron mi vida
A lo largo de mi camino hubo momentos —a veces inesperados, a veces buscados— que transformaron mi forma de entender el amor, la vida y mi propósito. Pequeñas y grandes decisiones que dejaron huella y me llevaron hasta donde estoy hoy. Estos son los instantes que marcaron mi rumbo.
El tiempo es el mejor autor:
Charles Chaplin
siempre encuentra un final perfecto.
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1971 - 1981
Infancia
Entre los tres y los diez años viví en un internado junto a mi hermana mayor. Aquella etapa, marcada por circunstancias familiares difíciles, me enseñó a ser fuerte, a adaptarme y a encontrar mi propio lugar en el mundo. Me refugié en el deporte y en la energía de los niños, descubriendo pronto que la independencia podía ser también una forma de supervivencia.
Aquel entorno me dio una fortaleza inmensa, pero dejó una huella silenciosa: la carencia afectiva. Aprendí muy pronto a sostenerme sola… y también que el amor, cuando falta, deja un vacío que más tarde la vida me invitaría a comprender y sanar.
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1989 - 2001
Periplo
Desde joven, pasé muchos años viajando, explorando y estudiando en distintos países, por trabajo y por placer. De los más de 80 países que conocí, los siete años que viví en Bangkok fueron los que más marcaron mi vida. Allí encontré personas extraordinarias que aún hoy forman parte de mi camino, y me adentré en la cultura asiática y en el budismo, lo que me hizo reflexionar sobre cómo vivimos en Occidente y si esa forma de vida nos conduce a la verdadera felicidad.
Tras haber residido en cuatro continentes y en lugares muy diversos, comprendí que todos esos desplazamientos eran, en el fondo, una huida hacia adelante. Ese viaje comenzó como una exploración interior, que despertó en mí una profunda espiritualidad.
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Siempre
Familia
En 2001, mientras residía en Inglaterra, recibí una llamada de mi madre pidiéndome que regresara: mi padre estaba muy enfermo. No lo dudé ni un instante. Dejé atrás mi vida en el extranjero y volví junto a los míos, porque, al final del día, la familia es lo más importante que tenemos, a pesar de las desavenencias que puedan surgir en momentos puntuales.
De vuelta en Madrid, me reencontré no solo con mi familia, sino también con mi propia historia. Comencé a reconstruir mi vida desde cero, con la esperanza de formar una pareja estable y feliz. Sin embargo, no fue fácil: por más que lo intentaba, no encontraba a la persona adecuada y, en ocasiones, llegué a pensar que el problema estaba en mí. Este periodo marcó el inicio de mi nueva vida: el Matchmaking, una vocación que transformaría mi camino y el de muchos otros.
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2013
Matchmaking
Mi propia búsqueda del amor me enseñó cuánto puede costar encontrar a la persona adecuada. Al conocer el matchmaking en Estados Unidos, se me ocurrió la idea de traerlo a España y crear un proyecto propio para acompañar a otros en su búsqueda de relaciones auténticas y duraderas. Esta idea cambió mi vida, enseñándome no solo sobre los demás, sino también sobre mí misma. Para mí, no es simplemente un trabajo: es una manera de devolver al mundo un poco de la esperanza y la felicidad que el amor verdadero puede traer.
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Hoy
Sergio y Ada
En mi vida cotidiana hay dos amores que la definen de manera profunda. Sergio, mi esposo, es mi roca, mi amigo, mi amante y la persona que elijo cada día para compartir mi existencia. Su presencia me brinda estabilidad, seguridad y un amor que se renueva y crece con el tiempo.
Ada, mi perrita Lagotto Romagnolo, me ofrece ese amor incondicional que solo los canes saben dar: sincero, puro y lleno de ternura, capaz de derretirme con una sola mirada.
Juntos representan el equilibrio perfecto entre pasión, complicidad y lealtad, recordándome día a día que el amor adopta muchas formas y que, cuando se cultiva, tiene la capacidad de transformarnos la vida por completo.
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Infinito
Amor y más allá
En mi camino he aprendido que el amor no se limita a tener pareja, a lo que somos ni a lo que poseemos: es una fuerza que atraviesa cada experiencia, relación y decisión que tomamos. Me enseñó a ser paciente, a escuchar y a comprender, y a valorar la belleza de los vínculos que se construyen con respeto y autenticidad.
Hoy, mi interés por el amor va más allá de lo personal: es una búsqueda constante de sentido, conexión y plenitud. La familia, la amistad y cada acto de cariño me recuerdan que amar y ser amado es un viaje que no termina nunca. Esta pasión también guía mi labor profesional: acompañar a otros a encontrar y cultivar relaciones auténticas y duraderas, devolviendo al mundo un poco de la esperanza y la felicidad que el amor verdadero puede traer.
De la experiencia al propósito
Todo lo aprendido en mi camino lo transformé en propósito: acompañar y guiar a quienes buscan construir relaciones auténticas. Hoy lo hago a través de Alcanda Matchmaking®, formando a nuevos profesionales con Matchmaking Corporation©, y compartiendo mis experiencias en mis libros y charlas.
No busques a la persona más bella del mundo,
Verónica
busca a la persona que más bello
haga tu mundo.